Un municipio con historia

La historia de Rasines por etapas

Paleolítico Inferior

Se confirma la presencia humana en el término municipal sobre el 100.000 a.C., en el Paleolítico Inferior, tras hallazgos de material lítico en La Brena y en las cercanías de la Ermita de Santa Isabel (en Rocillo).

Paleolítico Superior

El tránsito entre el Paleolítico Medio y el Superior, en torno al 35.000 a.C lo encontramos en la Cueva de El Mazo, en Ojébar, donde aparecen abundantes piezas de marga y sílex, en asociación con restos de fauna, cabra, ciervo, oso y bóvido.

El depósito arqueológico de mayor relevancia de esta época se encuentra en la Cueva del Valle, en el Barrio de Helguera, donde se ha encontrado numeroso utillaje de sílex y obras de arte mueble correspondientes a la cultura del Magdaleniense final, destacando un bastón de mando realizado en asta de ciervo, decorado con una cabeza de cierva y varios antropomorfos. Esta pieza está considerada como una de las obras maestras del arte mueble en la región. De la misma sólo se conserva una reproducción, ya que el original desapareció durante la guerra civil en 1936. También se recuperaron huesos de ave decorados, arpones de doble hilera de dientes con decoraciones sencillas, punzones y agujas.

Epipaleolítico y Mesolítico

Dentro de este periodo, 10.000 a.C. hasta 5.000 a.C., se encuadra el Aziliense, cultura de la época epipaleolitica. Lo más destacable de este periodo, a nivel artístico, son los cantos rodados pintados, de los cuales se encontraron dos en la cueva de El Valle. Siendo así mismo la primera cueva donde se constata un nivel de este periodo.

Neolítico

Durante este periodo se siguen utilizando las cuevas como habitación, lugar de enterramiento o como lugares dedicados al culto.

Las evidencias más importantes correspondientes a este periodo se localizan en el cordal situado en la parte oriental del término municipal, entre Surbias, Lodos, y Mezquita. El vestigio más importante es la estructura de enterramiento conocida como dolmen, en el Alto de Lodos. Asimismo en Mezquita se conservan dos estructuras semejantes a la anterior.

Edad de los Metales

La Edad de los Metales ha dejado constancia a través de depósitos de vasos cerámicos y enterramientos en diversas cuevas situadas en torno a La Brena.

Edad de Hierro

A día de hoy, no se han localizado en el municipio restos correspondientes a esta edad.

Ocupación Romana

La primera evidencia arqueológica encontrada de la presencia romana en Rasines es un ¨ara votiva¨, que se halló en las cercanías de la cueva de El Valle, ubicada en el Museo de Prehistoria De Cantabria (MUPAC). También, en 2004, fue hallada una placa de arenisca con inscripción dedicada a Júpiter, principal dios de la mitología romana, en el monte Hayal.

El interés de Roma por estas tierras, quizá se debió a la abundancia de minerales de hierro, blenda y calamina, de fácil extracción al estar en superficie. Asimismo es factible la implantación de explotaciones agrarias en esta época. Bajo la iglesia de San Andrés se han localizado cerámicas fechadas entre el 424-604 que constituyen unas de las escasas evidencias visigodas al aire libre en Cantabria.

La Edad Media

Las primeras noticias escritas sobre el municipio de Rasines se encuentran en el Cartulario del Monasterio de Santa María de Puerto (Santoña), en el siglo XI, con ocasión de la cesión de diversas heredades a favor del monasterio en 1073.

Durante la Edad Media se van creando y estructurando diversas organizaciones. Así en torno al siglo XI los vecinos se agrupan en villas que tienen los valles como zona de asentamiento, en torno a las zonas de cultivo.

En 1137 se hace mención de un ¨Alfoz de Rasines ̈, que hace referencia a la existencia de una circunscripción que abarca varias villas bajo el mando de un mismo señor, en el que estaba incluido Cerbiago. Un documento determinante en la configuración del territorio, será el Fuero otorgado a Laredo por Alfonso VIII, en 1201, fijando los límites, entre otros, en Cereceda y el Molino de Lavandera. A partir de esta fecha los concejos de Rasines y Cereceda estarán separados administrativamente hasta la segunda mitad del siglo XIX. Además de la formación de concejos, y superponiendose a ellos, se crean diversas parroquias que servirán asimismo como aglutinantes del poblamiento.

Entre los siglos XII y XIII, fue construida la Ermita de San Esteban en Rocillo. Existe asimismo, evidencia documental  de finales del siglo XV relativos a las iglesias de San Andrés en rasines y San Sebastián en Ojébar. En esta época se establecen las primeras líneas fronteriza entre los concejos que aprovechan los accidentes geográficos para marcar la separación entre municipios. 

A partir de entonces la defensa de los montes comunes pasa a ser una de las prioridades, sobre todo debido en parte a la existencia de una economía de subsistencia que depende directamente de los mismos. Además de servir para confinar los ganados para el pasto, son fuente de obtención de materias primas tales como leñas para la construcción de viviendas y utensilios, recogida de frutos, rozos, helechos, leñas para hogares y otros.

En el siglo XIV se crea la figura del Corregidor, nombrado por el monarca, y bajo cuya jurisdicción se encontraban varias merindades, de esta forma el territorio quedó encuadrado dentro del Corregimiento de las Cuatro Villas de la Costa de la Mar, formando parte de la llamada Junta de Parayas, integrada por los concejos de Rasines, Ojébar, Ramales y Gibaja.

La Edad Moderna

El territorio y la organización política y administrativa del mismo aparecen ya plenamente determinados a comienzos del siglo de la Edad Moderna, y se prolongará hasta el siglo XIX. Queda totalmente definido el concejo como unidad administrativa civil y la parroquia en el orden religioso. El primero dictará ordenanzas donde queden recogidos todos los aspectos de la vida común, formación de estructuras de gobierno, administración de bienes comunes, además de legislar en el orden moral. 

En esta época la calidad de vida aumenta, así como la población, debido a la implantación de nuevos cultivos, primero el maíz, en el siglo XVIII, y posteriormente la patata, en el siglo XIX.

A lo largo de estos siglos se van a levantar ferrerías y martinetes, que aprovechan los cursos de agua y que sirvieron para la fabricación de hierro, cuyo embarque se realizaba a través del puerto de Limpias. Además, se construyen numerosos molinos, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días.

En esta etapa florecen los maestros canteros, que intervienen en las principales  obras catedralicias realizadas en las principales ciudades castellanas y de La Rioja. Los monumentos arquitectónicos más sobresalientes en Rasines se erigen en esta época, lo que denota cierto resurgimiento económico, y permite la implantación de nuevos modelos o formas de construir que traen los maestros canteros a su regreso.

En el siglo XV, por las disposiciones dadas por los Reyes Católicos, se procede a reparar el camino a Castilla con el objetivo de facilitar la salida de mercancías de tierras castellanas al puerto de Laredo.

La Edad Contemporánea

Los siglos XIX y XX suponen un notable cambio, por un lado los territorios se fijan definitivamente, hasta tal y como los conocemos hoy en día, por otro, se fijan transformaciones en poderes públicos, modos de vida y estructura económica.

Va a ser en el siglo XIX cuando se crea el municipio de Rasines, que en un principio, estuvo  integrado solamente por dos concejos unidos por la tenencia de un monte común: Rasines y Ojébar.  Para reconstruir este período, es necesario tener en cuenta el incendio ocurrido a finales del siglo XX en la Casa Consistorial, que destruyó el archivo municipal y documentación relativa al Concejo de Rasines.

A finales del siglo XIX, se aprecian los primeros avances de la era industrial, así, en 1897, se vende terreno junto al Río Asón para la construcción de una fábrica por la Electra Montañesa, al haber comenzado la explotación sistemática de los recursos mineros unas décadas antes.

En 1896, se ejecuta el trazado del ferrocarril entre Santander y Bilbao, lo que supone un gran avance en comunicaciones. Aprovechando la cercanía de la línea de ferrocarril, en 1928, y junto al río Asón, se instala la multinacional suiza de alimentación Nestlé, que supuso un factor determinante en la modificación del sistema de producción ganadero. A partir de estas fechas, se introduce en la provincia la vaca frisona, ganado especializado en la producción de leche, para proporcionar materia prima a la fábrica.

De la contienda de 1936, se conservan interesantes restos de fortificaciones en torno a Cerreo, trincheras en el alto de San Juan, refugios, como el cercano a las Iglesia de Ojébar, constatándose también como lugares de refugio algunas cuevas en Villaparte, Cueva del Valle y Santa Cruz. Además, se conservan interesantes nidos de ametralladora para el control de la carretera de Cadalso a Ampuero en la zona de Perejita.